¿Cómo ayudar a un esquizofrénico? Claves para gestionar una crisis.

Los primeros meses de mí llegada a Londres, estuve viviendo en una casa donde convivíamos 14 personas. Allí vivía To, un chico brasileño que de repente empezó a tener un comportamiento extraño. El primero que lo notó fue su compañero de habitación. Decía que lo veía muy agitado y que prácticamente no dormía por la noche. Se pasaba las horas deambulando por la habitación y farfullando cosas extrañas (o no tan extrañas, pero simplemente no podíamos entenderlas porque hablaba en brasileño). Con los días este comportamiento errático fue empeorando,  decía que el gobierno nos vigilaba a través de la televisión, así que no nos dejaba verla si él estaba en casa y siempre mantenía el aparato desconectado y nos echaba la bronca si se daba cuenta de que la habíamos enchufado. A veces, se ponía un poco agresivo y violento, nos insultaba o se acercaba de modo desafiante. Nosotros, a veces, también le contestábamos porque estábamos hartos y no sabíamos muy bien qué pasaba; pero solo empeorábamos la situación. Un día, que yo no estaba en casa, las cosas se pusieron feas y todos los chicos de la casa tuvieron que encerrarse en una habitación de la planta baja que daba a la calle porque tenían miedo: había cogido un cuchillo y los estaba amenazando mientras daba golpes en la puerta y las paredes. Como no sabían que hacer, llamaron a la policía y el chico, que no tenía la residencia en regla, fue ingresado en un hospital psiquiátrico para estabilizar el brote de esquizofrenia paranoide que estaba teniendo y, finalmente, fue deportado. Fue un final un poco trágico, del que todavía me siento un poco culpable, porque se podría haber evitado si  hubiéramos sabido qué hacer y cómo ayudar a un esquizofrénico cuando está en crisis. 

¿Cómo ayudar a un esquizofrénico? Claves para gestionar una crisis.

Pocas veces una persona pierde el control de un día para otro. Normalmente, hay algunos signos que te van indicando que algo no anda bien:

  • Insomnio
  • Inquietud obsesiva por alguna cosa
  • Desconfianza
  • Estallidos de ira imprevisibles

Estos primeros momentos son ideales para intentar evitar una crisis más grave. Lo único que debe preocuparte en estos momentos es que la persona recupere el control, y que no se agite más. Piensa que seguramente la persona se encuentra asustada y confundida, así que tú debes mantenerte lo más calmado y relajado posible.

Una de las primeras cosas que hay que comprobar es si ha dejado de tomar la medicación, y segundo animarle a que vuelva a ir al médico para retomarla, ajustarla o para valorar el estado de la persona. ¿Pero cómo podemos ayudar a nuestro familiar o amigo si ya está teniendo una?

Claves para gestionar una crisis psicótica.

Nunca le grites

Si la persona no te está escuchando, quizás es porque otras voces o sonidos están interfiriendo. Habla siempre de forma suave y pausada. Utiliza un tono de voz bajo y calmado. Eso puede ayudar a que él no se sienta tan amenazado y se calme.

Evita el contacto directo

No le mires directamente a los ojos ni le toques. Esto puede resultar desafiante y amenazador para la persona.

No discutas con él/ella ni le critiques.

Pregúntale sobre sus miedos o sobre las cosas que le están preocupando. “¿Qué te preocupa?” o ¿Qué te asusta?”, pero no se los confrontes ni te enzarces en una discusión sobre si está o no equivocado.

Si está receptivo puedes incluso hablarle sobre la paranoia, pero si no es así simplemente habla sobre las cosas que le dan miedo sin juzgar ni intentar convencerlo de que está equivocado o que lo que dice son tonterías.

Utiliza frases simples y cortas.

Cuando le des alguna indicación que sea sencilla y fácil de entender. Por ejemplo, puedes decirle que no vas a hacerle daño y estás ahí para ayudarle. “Siéntate, hablemos de lo que te pasa.”

Avisa siempre de tus movimientos y acciones.

Explica a la persona todo lo que vas a hacer antes de hacerlo. Por ejemplo, “voy a coger ese vaso de agua que hay encima de la mesa” o “voy a sacar las llaves del bolsillo”.

No te sitúes directamente enfrente de la persona.

Sitúate al lado de la persona, más que enfrentarte a ella cara a cara. Si está sentado, no te quedes de pie y siéntate tú también. Esto desviará la paranoia de tu persona.

Mantén una distancia adecuada

La distancia adecuada tiene que ser de por lo menos un brazo. No te sientes ni demasiado cerca, ya que se puede sentir amenazado y/o atrapado, ni tampoco te sitúes demasiado lejos, ya que le puede dar la impresión de que tienes miedo u ocultas algo.

Mantente cerca de una puerta o salida pero sin bloquearla.

Haz lo que te pida

Siempre que no sean peticiones desorbitadas. Esto le dará una sensación de control. Por ejemplo, si quiere apagar la tele porque cree que le están vigilando, apágala o deja que la apague.

No racionalices las cosas que diga.

Comparte la desconfianza con él y síguelo un poco la corriente. Pero intenta, poco a poco, centrar a la persona en lo que es real.

Evita las cosas que lo asustan.

Evita las cosas que te ha dicho o que sabes que le dan miedo. Si por ejemplo tiene miedo de la tele, porque cree que le espían, evita ponerla. Si le da miedo estar a oscuras, enciende la luz.

Pide ayuda.

Si crees que alguien está en peligro, o tienes mucho miedo, pide ayuda. Siempre indica que tu familiar o amigo tiene una enfermedad mental, ya que es importante que no lo asusten ni lo agiten más.

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